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Archivo Historico Minero | Portfolio Categories Pozo Nicolasa (Mieres ...

En julio de 1980 nace, en Bimenes, en el seno de una familia de raíces mineras por parte paterna y, su familia materna dedicada al campo de Llanu Con, Cangas de Onís. 

Hija, sobrina, nieta y biznieta de mineros nadie se podía imaginar en aquel entonces, que la mina marcaría y cambiaría su vida.  

El 19 de enero de 1983 el destino le tenía preparado uno de los golpes más duros de su vida, su padre salío de casa como cada día para ir al trabajo al Pozo Pumarabule en Carbayín,  y nunca regresó.  

Un desprendimiento de una mamposta hidráulica le golpeó fuertemente en la cabeza, ocasionándole la muerte a ese joven fuerte, trabajador y risueño de 29 años que recientemente había formado su propia familia y comenzaba a escribir su propia historia…. 

Gracias a su corta edad, apenas dos años y medio, no alcanzaba a comprender la crudeza de lo ocurrido y vivió su infancia feliz siempre rodeada de su familia materna. 

A sus 6 años, su madre pensando en darle un futuro con mejores oportunidades se trasladan de Bimenes a Gijon. Allí comienzan su vida de cero y trascurren los años con total normalidad. Terminan sus años de colegio donde hizo grandes amigas, años más tarde finaliza el Bachillerato con la ilusión de hacer enfermería, pero la nota de selectividad no le permite acceder a la Universidad al menos en Asturias, y la opción irse a estudiar fuera no era tan común por aquel entonces, además que no se planteaba irse y dejar a su madre. Finalmente, sin tener mucha certeza de estar haciendo lo realmente correcto, se matriculó en un Ciclo Formativo Superior de Administración y Finanzas. 

En una de sus visitas a su familia paterna, en una amena sobremesa su tío, minero en activo, le plantea la opción de entrar a trabajar en su empresa, por aquel entonces se estaban realizando contrataciones a familiares directos de fallecidos en la mina, y él ya tenía alguna compañera mujer en su centro de trabajo. La cara de asombro y desconcierto no pasó inadvertida. “Es la herencia que te dejó tu padre vida” le insistió su tío. Esas palabras resonaron en su cabeza toda la noche, a la mañana siguiente la decisión estaba tomada, no sabía muy bien en qué lío se estaba metiendo, pero la respuesta fue un SI. Sentía que ese era su sitio, una forma de acercarse a su padre de compartir esa experiencia y su forma particular de honrarlo teniendo la certeza que ella nunca iba a correr ningún peligro porque él, estaría protegiéndola.  

Papeleos, pruebas médicas, formación ……. y finalmente, meses más tarde de aquella noche, llegó el día…  destino…. Pozo San Nicolás, Mieres. 

Empezaban un grupo de 6 personas 4 chicos y dos chicas, en San Nicolás ya trabajaba alguna mujer más unas 6 o 7, frente a unos 500 compañeros hombres. Echa un manojo de nervios, pero aferrada a los sentimientos que la habían llevado hasta allí, se enfundó en los bombachos (así se llama coloquialmente al pantalón del traje de trabajo), Y bajó a la plaza donde la esperaban el resto de los compañeros nuevos y el capataz que les indicaría su destino. Recuerda que le temblaban las piernas y que se sentía como un extraterrestre con todas las miradas de alrededor clavadas en ellos, eran los nuevos y encima mujer en un mundo tan de hombres. 

Limpieza de cintas, limpieza del plano en el turno de noche, y, a las dos semanas llegaría el destino definitivo, Los Subniveles, (el sutirage en subniveles es un método de extracción de carbón). Era a su parecer, la peor de todas las opciones, al menos donde había mayor posibilidad de un accidente, pero a la vez lo que mayor satisfacción le producía, iría a lo más profundo de la mina, igual que su padre. 

Su labor allí era manejar la botonera de un panzer (cinta trasportadora de hierrro por la que se trasportaba el carbón hasta las galerías principales). Pasaba mucho tiempo sola, con la única compañía del foco de su casco y alguna que otra cucaracha que paseaba por allí, sus compañeros se encontraban al final de una galería a la derecha y otros a la izquierda. Su momento preferido de la mañana era la hora del bocadillo donde escuchaba atentamente, a 600 metros bajo tierra, las anecdotas de tiempos pasados que contaban sus compañeros.  

Le tocó un grupo de compañeros fabuloso, pero no todos los hombres aceptaban la incorporación de las mujeres a la minería y esto hacía tener que enfrentarse algunos comentarios machistas o, incluso hubo un tiempo que cambió el vigilante (encargado) de su grupo y la hacía hacer trabajos innecesarios esperando el mínimo motivo para hacerle reproches y recordarle que aquel no era trabajo para mujeres.  Recuerda un día que la tuvo trasladando tablones de madera durante horas,  y una vez terminado eso, a limpiar con una pala la cuneta y ella, secando alguna lágrima a escondidas de agotamiento y de rabia pero sin dar la opción a otro de esos comentarios despectivos,  terminó la jornada  con la cadera llena de moratones e hinchada de apoyar la madera pero  feliz y llena de orgullo al ver como todos sus compañeros se unían al terminar la jornada y amenazaban al vigilante para que no se volviera a repetir una acción de ese tipo hacia ella. 

Así trascurrían los días el primer año, cuando a la vuelta de vacaciones, le comunican que la van a cambiar de relevo, empezaría en el turno de tarde. 

Otra vez a empezar de cero, otra vez nuevos compañeros, y mil incertidumbres … como la aceptarían, que zona le tocaría de las más seguras o de las que solía haber más gas, otra vez a sentirse como un extraterrestre en medio de la plaza observada por cientos de caras desconocidas hasta ese día.  

De repente, un chaval con amabilidad en el rostro se acerca con el hacha al hombro y le pregunta ¿“Eres la fía de Julio?” no podía ser un compañero suyo, su padre había muerto hacia 20 años …. pero en ese instante sintió que ahí estaba de nuevo él, sosteniéndole la mano para que esos miedos que sentía se convirtieran de nuevo en valentía. Con los ojos bien abiertos y la voz entrecortada dijo si yo soy, y desde ese día ese “paisano” a punto ya de prejubilarse fue “su padre dentro la mina” de nuevo la fortuna estaba de su lado, otra cuadrilla de compañeros que poco a poco se convirtieron en familia.  

Podría contar cientos de anécdotas, entre las más significativas destaca un día que al terminar la jornada ella y su compañero se sentaron a descansar  en el corte (encima de una pila de carbón) y de repente se oyó un estruendo escalofriante y cuenta con los ojos llenos de lágrimas como  su compañero se levantó la cogió por la camiseta y la lanzó lo más lejos que pudo evitando así que, en caso de que hubiera habido un derrabe de carbón, ella quedara enterrada pero que quizás él no hubiera corrido la misma suerte, afortunadamente todo quedó en un buen susto. Resultaba increíble, como sin pensarlo ni un segundo trató de poner a salvo la vida de su compañera poniendo en peligro la suya. 

Cuando llevaba tres años cogiendo cada día la jaula para bajar a la mina, al terminar la jornada se encuentra una nota en la lámpara donde se le indicaba que se acercara al “chavolu” (local destinado a labor sindical). Un nuevo reto la estaba esperando le ofrecieron el puesto de responsable del almacén, gracias a su formación de la que tanto había renegado. 

 Tendría que renunciar a sus compañeros, a esos momentos de risas, de confidencias, al motivo real que la llevó hasta allí, pero era una nueva oportunidad que no podía rechazar. Al fin y al cabo, bajar a la mina, era estar expuesta a peligro cada día de su vida.  

Se adaptó rápido al nuevo puesto al que pronto le cogió el gusto, y allí estuvo los siguientes 4 años hasta que quedó de baja de maternidad.  

A la vuelta de la baja, un nuevo cambio, esta vez no cambiaba solo de puesto sino de centro. Atrás quedaba el Pozo San Nicolás que tanto le había dado y atrás quedaban tantos y tantos recuerdos, pero esta vez todo era distinto, ya pensaba en el futuro de sus dos pequeños más que en el suyo propio.  

A finales de 2009, comenzaba una nueva etapa en el Departamento de Energías Renovables donde a día de hoy continúa trabajando. 

De todo este periodo destaca la huelga de 2012, tres meses de huelga, de manifestaciones unas pacíficas y otras no tanto, y nuevos aprendizajes tanto en lo laboral como en lo personal. 

  A día de hoy, ya con todos los pozos mineros cerrados y la empresa intentando reconvertirse a otra cosa, el futuro es un tanto incierto y un sentimiento de nostalgia invade cada vez que algún recuerdo aflora. Lo único que sí tiene seguro es que la persona que es hoy es gracias a todas las vivencias que le regaló LA MINA y tiene la certeza que aquella noche de insomnio hace 23 años tomó la decisión correcta. 

La persona de la que os he hablado es mi madre, y estoy segura de que justo de ahí, de las entrañas de la tierra vienen los valores que siempre nos ha inculcado de compañerismo, empatía y sobre todo de luchar, por difícil que parezca, por lo que uno cree.

Entrevistado: Yessica Sánchez Alonso
Domicilio: Mestas de con, Cangas de onis
Oficio o actividades principales: Administrativo en Hunosa
Edad del entrevistado: 46
Lugar de la entrevista: Mestas de con
Fecha de la entrevista: 10/3/2026
Entrevistador: Dennis Tomé Sánchez
Relación con el entrevistado: hija